9.11.09

Los países pobres deben cobrar la "deuda ecológica" a los ricos: Joan Martínez

MARTÍN HERNÁNDEZ ALCÁNTARA
La Jornada de Oriente. Lunes 9 de noviembre.
México, 2009.

Las naciones en desarrollo que son sometidas por las grandes potencias a través del cobro de préstamos económicos desorbitados están en su derecho de hacerles efectivo a esos países el cobro de la “deuda ecológica”, es decir, la retribución que debe dárseles por la depredación de sus recursos naturales o por ser destino de los desechos tóxicos expulsados por aquéllos, sugirió Joan Martínez Alier.

El teórico catalán, impulsor de la ecología política o de la ecología humana, dictó el pasado viernes al mediodía una conferencia magistral en el salón de usos múltiples “Carlos Marx” de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP).

El economista estuvo acompañado de Gian Carlo Delgado, investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (Ceiich) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a cuyas instancias y las del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales de la UAP Martínez Altier se apersonó en la Facultad de Economía de la máxima casa de estudios local.

Durante su disertación, el autor de La ecología y la economía hizo una explicación teórica de los puntos de encuentro y exclusión que la ciencia económica y la ecología han tenido históricamente; también hizo un repaso de los movimientos populares de defensa del patrimonio ambiental en varias partes del mundo, y explicó los principales postulados del pensamiento de la ecología política.

El público que acudió a escuchar a Joan Martínez Alier fue variopinto: por obvias razones predominaban los economistas, aunque también hubo presencia de sociólogos, antropólogos, filósofos, comunicólogos, ingenieros, arquitectos, periodistas y activistas.

Varios de esos asistentes, al tomar la palabra, reconocieron las aportaciones del maestro catalán al trabajo interdisciplinario y resaltaron las aportaciones valiosas que sus propuestas hacen no sólo para el estudio riguroso de la relación entre la acumulación de capital y el deterioro del planeta y de la calidad de vida de millones de personas, sino también como una visión de largo aliento que puede ayudar a solucionar los problemas de crisis mundial y depredación ambiental que padece el planeta.

Desesperanza de la política

La exposición de Martínez Alier fue abundante en registros históricos y axiomas, pero se podría decir que la atravesó una idea básica: el desequilibrio en el mundo en una parte es resultado de la voracidad de los grandes capitales que explotan irracionalmente los recursos de las naciones pobres e incluso depositan ahí la basura que generan.

Esa ambición ilimitada no sólo produce daños irreversibles a la naturaleza, sino que cada vez más se cobra con la vida de millones de personas que son obligadas a desplazarse de sus lugares de origen simplemente porque en esos sitios hay recursos que los grandes consorcios transnacionales codician.

Por dichas razones, para Martínez Alier es vital que los movimientos populares de defensa del medio ambiente que se han generado alrededor del mundo se fortalezcan, pero sobre todo, que los gobiernos de las naciones en vías de desarrollo tomen la bandera de esas organizaciones, para hacerlas válidas en foros internacionales, a fin de hacer efectiva la “deuda ecológica”.

El catedrático de Economía e Historia Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona inició su plática resaltando la tradición académica que ostenta la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de Puebla, y en seguida recordó que el nacimiento de la ecología política tiene más o menos 25 años.

Rememoró que hasta hace tres décadas la economía y la ecología eran ciencias separadas. Los ecólogos estaban entonces concentrados en el estudio de los ecosistemas, pero no les interesaba la acción e interacción de la especie humana en ellos.

Hoy, recalcó, se tiene la creencia errónea de que los movimientos ecologistas tienen su origen y están sólo bien estructurados en Estados Unidos, en organizaciones representativas como Greenpeace.

Explicó que en su momento él y otros teóricos empezaron a elucubrar un andamiaje teórico que conjugara la visión crítica del marxismo y del anarquismo, con el análisis de problemas ecológicos y sociales, con aportaciones de las escuelas agraristas.

En ese sentido, señaló que los agraristas rusos del siglo XIX son los verdaderos precursores de los movimientos ecologistas que hoy prevalecen en el mundo, y hasta reveló que el apotegma zapatista de “Tierra y Libertad”, fue traído a México por troskistas.

Mencionó que recientemente había encontrado en la internet una conferencia que dictó, en 1992, en un cónclave de partidos de izquierda para la región, a la que acudieron varios líderes que fueron presidentes, candidatos a la presidencia o que hoy son presidenciables, como Daniel Ortega, mandatario nicaragüense; Aurelio García, actual asesor de Luis Ignacio Lula da Silva, el titular del Poder Ejecutivo en Brasil, la plana mayor del Partido de la Revolución Democrática.

Martínez Alier les habló a esos políticos del efecto invernadero, de la pérdida de biodiversidad y de otros fenómenos que en su momento no fueron considerados seriamente por los gobiernos y teóricos del mundo, pero que hoy son motivo de preocupación, análisis y debate.

En esa lógica, se refirió a que varios activistas o convencidos de la ecología política hoy son candidatos a las presidencias de sus respectivos países en candidaturas que tienen más un talante testimonial que una verdadera posibilidad de llegar al cargo; entre ellos mencionó a Mariana Silva, quien procede del movimiento ecologista popular en Brasil, compañera de Chico Méndes, uno de los más destacados luchadores e impulsores del ecologismo popular, o el ecologismo de los pobres.

Un caso similar, apuntó el conferenciante, es el de Marco Arana Zegarra, agitador en contra de una mina de oro a cielo abierto en Cajamarca y ex sacerdote que será postulante a la primera magistratura en Perú.

Empero, Martínez Alier aseveró: “yo no creo que con elecciones y con candidatos se cambie al mundo, porque muchas veces la experiencia enseña que los intereses reales someten a la gente y entonces terminan haciendo cosas que nunca pensaron que iban a hacer”.



Las luchas continuarán


El economista catalán expresó: “había personas en 1992 que con su alegría por el triunfo occidental en la guerra fría no querían darse cuenta de que las luchas sociales por un mundo más igual tenían que continuar. No veían entonces estas personas que los lamentables regímenes de la URSS y de la Europa del Este no solucionaron estas luchas, antes las fomentaron, al engañar por tantos años a una parte de los pobres del mundo (...)”.

Martínez Alier agregó que también les advirtió en aquella época que los problemas derivados de las agresiones terribles del capital al medio ambiente acrecentarían las movilizaciones sociales

Añadió que la caída del muro dejó al desnudo la escasa importancia que el sistema neoliberal, a pesar de las economías planificadas cuyo único objetivo era el crecimiento desaforado del Producto Interno Bruto (PIB) le prestó a los asuntos ecológicos, pero que, del otro lado, en el régimen socialista, también habían quedado expuestas las carencias de visión sobre un tema tan importante.

“Lo que mucha gente vio como el fracaso de hace 20 años para mí fue bueno, como un alivio, porque se podían volver a discutir, en condiciones de igualdad, temas que habían quedado arrinconados, como la relación ecología–economía por parte de la izquierda”, aseveró el catedrático marxista.

En esa ruta crítica, Martínez Alier expresó que el mercado destroza al medio ambiente y que para él no cuenta el futuro, porque no considera a la gente que no ha nacido, pero tampoco toma en cuenta la supervivencia de otras especies, y eso queda demostrado en la extinción dramática y acelerada de muchas de ellas.

“El mercado no tiene en cuenta a los pobres, no tiene en cuenta al futuro, y no tiene en cuenta a las otras especies”, asentó.

En Estados Unidos y en algunos países europeos, como Alemania, no se consideró el tema del medio ambiente, y las consecuencias que algunas tecnologías y el crecimiento industrial suponían a la ecología. Por eso, añadió, hubo un enorme crecimiento de armas y plantas nucleares, con la consecuente respuesta social de movilización contra la carrera armamentista.

Del lado socialista, aunque también hubo un desarrollo inusitado y pavoroso de la tecnología nuclear, no aparecieron las movilizaciones ciudadanas contra ese crecimiento, lo cual pudo haber evitado tragedias tan terribles como la explosión de la planta en Chernobil.

Los problemas derivados de los abusos en las tecnologías han generado respuestas de la sociedad que ahora, en los países industrializados, se organiza para exigir rendición de cuentas a sus autoridades sobre las decisiones que toman en la materia, la mayoría de las veces sin consultar a los ciudadanos.


Ecologismo de los pobres

Joan Martínez también se refirió al ecologismo de los pobres. Los estudios en esta área, explicó, se orientan a las reacciones que surgen cuando el crecimiento económico que repercute en el aumento del metabolismo de la sociedad y la subsistencia de muchos humanos, cuyos territorios son invadidos por las empresas que van a extraer sus recursos naturales.

Pero los conflictos no son sólo de explotación, sino también de colocación de residuos, porque en la medida en que aumenta el uso de energía también se elevan los desechos.

Ambas acciones nocivas, la depredación de los recursos naturales y el confinamiento de basura y otros agentes contaminantes produce efectos no sólo sobre el medio ambiente, si no también sobre los seres humanos, y esos perjuicios pueden considerarse como deuda ecológica.

Hoy mismo, señaló Joan Martínez Alier, hay líderes en el mundo, en los países en vías de desarrollo, que quieren hacer efectiva esa deuda ecológica. Uno de ellos es el presidente boliviano Evo Morales, quien quiere cobrarle a los países ricos la deuda por el carbono, por el uso desproporcionado de la atmósfera y de los océanos para colocar desechos.

En otras naciones, abundó, como Ecuador, también se están generando movilizaciones en el sentido de hacer una alianza con Bolivia y con otros países para plantear el asunto de la deuda ecológica en la Cumbre de Copenhague sobre el clima.


Gran alianza

“Los críticos ecológicos de la ciencia económica estamos de acuerdo en que los pasivos ambientales no salen en la contabilidad de las empresas mineras o de las empresas forestales. Los economistas usan esta palabra tan extraña, ‘externalidad’, como si el cambio climático fuera una cosa extraña, ajena y que apareció por que sí. Pero la verdad es que los pasivos se hacen visibles cuando la gente protesta, cuando la gente llama la atención sobre lo que está pasando”, asentó.

Martínez Alier se refirió a la teoría de la segunda contradicción del capitalismo, que elucubró su colega y amigo John O’ Connor, autor del libro La crisis final del capitalismo y coofundador de la revista Ecología política.

La primera contradicción, postulada por Marx, asegura que cuando los capitalistas pretenden generar la misma producción con menos trabajadores o reduciendo salarios para obtener más ganancia, provocan una disminución en el consumo. La segunda contradicción señala que la voracidad del mercado por explotar los recursos naturales terminará agotándolos para siempre.

En toda su disertación, Martínez Alier ensalzó las luchas populares por la defensa del medio ambiente, y habló de casos específicos en México. Mencionó en varias ocasiones la oposición de ecologistas, vecinos y ciudadanos en todo el país al daño que están produciendo las granjas Carroll, ubicadas en los límites de los estados de Puebla y Veracruz.

Incluso celebró la realización de la Quinta Asamblea Nacional de Afectados Ambientales en la localidad de Chichicuautla, del municipio de González Ortega, en la región de Libres–Oriental, y propuso que se generara un frente amplio para exigir justicia ambiental a las autoridades y a las empresas contaminantes.

Por su parte, Gian Carlo Delgado se refirió a las diversas luchas ambientales que están desarrollando organizaciones civiles y populares a lo largo del territorio mexicano y las contradicciones que el sistema está produciendo constantemente en un afán por proteger a los grandes capitales que depredan el medio ambiente.
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29.10.09

Ecologísmo de los pobres en América Latina

America Latina como Reserva Minera: dependencia y deuda ecológica de EUA


Gian Carlo Delgado Ramos
Memoria. No. 238.
México, noviembre de 2009.

La extracción de recursos naturales de la periferia a favor de países metropolitanos no se limita a los últimos tiempos. Desde inicios de la expansión del sistema capitalista de producción se identifica como la existencia de flujos crecientes de transferencia de recursos por la vía de esquemas coloniales de explotación o, más recientemente, del funcionamiento de lo que se ha calificado como “economías de enclave” (aquellas que transfieren recursos a favor de los acreedores sin generar encadenamientos endógenos relevantes).
El saqueo colonial entre 1503 y 1660 se calcula, sólo para América Latina (AL), en una extracción de metales preciosos del orden de unos 185 mil kilos de oro y unos 16 millones de kilos de plata. Los impactos ecosociales de tal explotación minera, si bien fueron devastadores, ciertamente no podían alcanzar las dimensiones insostenibles que se registran hoy en día y que son resultado tanto de las dimensiones que ha alcanzado la actividad minera mundial, como del empleo de tecnologías y técnicas altamente rentables pero mucho más agresivas.
Tal mecanismo de transferencia de la riqueza natural se ha venido consolidando, por un lado, a partir del pago de intereses de las deudas externas que tienen los países en cuestión. Por el otro lado, desde un sostenido comercio ecológicamente desigual que se caracteriza tanto, por una fuerte divergencia del tiempo -natural- necesario para producir los bienes exportados (un tiempo mucho más largo que aquel que requieren los bienes –industriales- y servicios de los países metropolitanos), como por la falta de incorporación de los “costes ambientales” y sociales en el valor de las exportaciones de los países periféricos extractivos; algo en sí verdaderamente complejo.
Como respuesta a tal fenómeno, una serie de especialistas en la materia han venido hablando -ya desde 1992 con el Instituto de Ecología Política de Chile (IEP) - de una Deuda Ecológica que tienen los países metropolitanos con la periferia (o del “Norte” con los del “Sur”). Ello se debe a que los últimos, como se puntualizó, tienen que aumentar su productividad y sobreexplotar sus recursos naturales. Y, como se suele decir en la juerga de la economía ecológica, dado que los tipos de interés son usualmente altos y el peso de la deuda es grande, se infravalora el futuro y se relegan las cuestiones ambientales a favor del presente.
No sorprenden entonces los datos proporcionados en 1999 por Schatan cuando indicaba que,
…el volumen de exportaciones de AL ha aumentado desde 1980 hasta 1995 en un 245 por ciento. Entre 1985 y 1996 se habían extraído y enviado al exterior 2,706 millones de toneladas de productos básicos, la mayoría de ellos no renovables. El 88% corresponde a minerales y petróleo...En contraste, vale señalar que entre 1982 y hasta 1996, en catorce años, AL había pagado 739,900 millones de dólares por concepto de deuda externa, es decir, más del doble de lo que debía en 1982 -unos 300,000 millones de dólares- y sin embargo seguía debiendo 607,230 millones de dólares.

La tendencia se mantiene hasta ahora. De 1985 al cierre de 2004, la deuda de AL pasó de 672 mil millones a 1,459 mil millones de dólares. Incluso, si se considera la transferencia financiera neta anual (diferencia entre el pago del servicio de la deuda y la repatriación de beneficios por las multinacionales extranjeras, con respecto a los ingresos exógenos brutos como donaciones, préstamos e inversiones). La transferencia neta ha sido negativa para AL prácticamente toda la década de 1980 y lo que va del presente milenio.
Ahora bien, el impacto socioambiental del esquema descrito, como puede deducirse, es de orden mayor. Un panorama que se recrudece si se contemplan las diversas infraestructuras que se han emplazado y se tienen proyectadas como parte de proyectos de ‘desarrollo” de tipo extractivo e industrial-maquilador (autopistas, ferrocarriles de alta velocidad, hidroeléctricas, hidrovías, etcétera). Ello es así porque, por un lado, tal infraestructura impacta directamente en los ecosistemas, muchas veces de modo irreversible; y porque, por el otro lado, justamente esa infraestructura es la que permite intensificar la explotación de la población y los ecosistemas para facilitar la transferencia de riqueza a favor de los acreedores, particularmente de EUA, una potencia que históricamente ha mantenido una vasta proyección –incluyendo la militar– sobre la región. En el caso de los minerales, en particular aquellos preciosos o estratégicos son de gran interés......


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22.10.09

Taller Impactos de la Nanociencia y la Nanotecnología


Impactos de la Nanociencia y la Nanotecnología se celebrará los días 16 y 17 de Noviembre del 2009 como taller pre-evento a la Conferencia Internacional La Ciencia de Materiales en la Era Nano a celebrarse en La Habana, Cuba.

El Taller persigue actualizar a los participantes en las implicaciones sociales de las nanotecnologías y las ciencias convergentes en AL en el contexto de un mundo globalizado, con énfasis en los retos y amenazas que representan. Está dirigido a un público general educado y en particular a decisores políticos, económicos y sociales cuyo campo de acción no escape a la influencia de la revolución nanotecnológica.

Comité Organizador
Dr. Ernesto Estévez (IMRE - UH)
Dr. Gian Carlo Delgado (UNAM)

Otros datos
El Idioma Oficial del Taller es el Español.
La participación en este Taller es por invitación. Los interesados deben dirigir su solicitud al Comité Organizador o mediante el teléfono (+53) (7) 8707666.
El Taller está organizado por el Colegio de Nanotecnología de la Universidad de La Habana conjuntamente con el CEIICH de la Universidad Nacional Autónoma de México y nanoUNAM.

Programa

Lunes 16
1. "Nanociencia y Nanotecnología: Introducción a aspectos científico - técnicos". Dr. Ernesto Estévez.
2. "Paradigma económico de la Nanotecnología: Estado de situación a nivel mundial y Latinoamericano". Dr. Gian Carlo Delgado.
3. " Implicaciones ambientales de la Nanotecnología". Dr. Gian Carlo Delgado.
4. Presentación del documental "Nanociencia y Nanotecnología en la UNAM" (Duración: 60 minutos) y sesión de debate.

Martes 17
1. "Nanotecnología en Medicina: Retos y perspectivas". Dr. Eugenio Hardy.
2. "Aspectos éticos y sociales de la Nanomedicina". Dr. Gian Carlo Delgado.
3. "Aplicaciones agricolas de la Nanotecnología y sus implicaciones". Dr. Gian Carlo Delgado.
4. "Nanoguerra y hegemonía: Implicaciones para los países en desarrollo". Dr. Ernesto Estévez.
5. "Aspectos sociales, legales, éticos y educativos de la Nanotecnología. Desafíos para su gobernanza". Dr. Gian Carlo Delgado.
6. Debate Abierto.


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20.10.09

Presentan libro "Sin Energía" en el Senado de la República



México, D.F. 20 de octubre de 2009
18:00 hrs

Esta noche se llevó a cabo la presentación del libro “Sin Energía, Cambio de Paradigma, Retos y Resistencias”, de Gian Carlo Delgado Ramos, quien propuso la creación de un Instituto Mexicano de Energías Alternativas, así como una reforma integral energética, que no sólo se ocupe del petróleo.

PRESENTAN EL LIBRO “SIN ENERGIA, CAMBIO DE PARADIGMA, RETOS Y RESISTENCIAS”

Esta noche se llevó a cabo la presentación del libro “Sin Energía, Cambio de Paradigma, Retos y Resistencias”, de Gian Carlo Delgado Ramos, quien propuso la creación de un Instituto Mexicano de Energías Alternativas, así como una reforma integral energética, que no sólo se ocupe del petróleo.

Durante el acto celebrado en el salón Heberto Castillo de la Torre “Caballito”, el presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de la República, Francisco Javier Castellón Fonseca señaló que hoy más que nunca es importante destinar más recursos a la investigación sobre energía, medio ambiente, ciencia y tecnología.

Reconoció que hay vacíos constitucionales y que es un reto de los legisladores cambiar esta ansiedad humana por consumir, porque no apreciamos el valor real de la energía en sus actuales formas no renovables hasta que nos enfrentamos con la realidad de su agotamiento y escasez.

Se requiere, dijo Castellón Fonseca de un sistema económico y social que sea sustentable para nosotros y para las nuevas generaciones, donde se antepongan los intereses colectivos sobre los intereses de unos cuantos.

El autor de “Sin Energía…”, Gian Carlo Delgado Ramos, economista egresado de la UNAM, señaló que su trabajo ofrece una reflexión sobre los límites del paradigma energético imperante basado en combustibles fósiles, tanto en términos de reservas, como en cuestiones de seguridad y aspectos ecosociales, incluyendo aquellos derivados del fenómeno de calentamiento global.

Además, agregó, cuestiona la contabilidad energética convencional de la industria petrolera y afines, al considerar aspectos ecológicos, sociales y generacionales para, desde ahí, proponer un análisis comparativo de otras alternativas energéticas existentes.

La transición energética en el corto y mediano plazos sólo será posible hacia una mezcla de diversas fuentes de energía, reduciendo los patrones de consumo contemporáneos.

Finalmente, hizo un exhorto a reflexionar en torno a la planeación espacial-territorial contemporánea y sus características en términos de la dinámica y escala de flujo de materiales y energía.

En el acto participaron con sus comentarios Mireya Imaz, coordinadora del Programa Universitario de Medio Ambiente de la UNAM; Carlos Gay, director del Centro de Ciencias de la Atmósfera, también de la máxima casa de estudios; Francisco Aguayo, investigador del Programa sobre Ciencia, Tecnología y Desarrollo del Colegio de México y Enrique Velázquez, asesor legislativo del grupo parlamentario del PRD en el Senado de la República.
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30.9.09

Deuda ecológica y ecología política minera en América Latina



Gian Carlo Delgado Ramos
Realidad Económica. No. 246
16 de agosto - 30 de septiembre de 2009.
Argentina.


La profundización de los esquemas de transferencia de riqueza de la periferia hacia los países metropolitanos, así como la agudización de la devastación ambiental que ésta y otros procesos generan, lleva al autor a reflexionar sobre los impactos ambientales y sociales, pero también acerca de sus costos en términos de vidas, no solamente humanas.

El debate sobre esta cuestión, con toda la amplitud de aspectos que vincula, se perfila como un asunto de trascendencia que se mantendrá en la agenda latinoamericana, tanto por parte de las elites de poder extranjeras y sus socios regionales (dígase oligarquía), como de los pueblos.

Desde el punto de vista de los movimientos sociales, el debate podría ser reducido por algunos actores a un asunto sobre el derecho universal a un medio ambiente sano que es vital, pero en el fondo, lo que está en juego no es sólo eso, sino sobre todo la definición de cómo los pueblos latinoamericanos (y del mundo) han de relacionarse con la naturaleza y cómo han de gestionar su autonomía.

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19.8.09

Sin Energía. Cambio de paradigma, retos y resistencias


Gian Carlo Delgado Ramos
Plaza y Valdés. México, 2009.149 pp
ISBN: 978-607-402-112-7
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Sin Energía ofrece una reflexión sobre los límites del paradigma energético imperante basado en combustibles fósiles, tanto en términos de reservas como de cuestiones de seguridad y aspectos ecosociales: incluyendo aquellos derivados del fenómeno de calentamiento global. Cuestiona la contabilidad energética convencional de la industria petrolera y afines, al considerar aspectos ecológicos, sociales y generacionales para, desde ahí, proponer un análisis comparativo del costo de otras alternativas energéticas existentes. La necesidad de una "nueva contabilidad energética" es así planteada al abordar aspectos económico-políticos, tecnológicos y ecosociales de la energía nuclear, los biocombustibles, la hidroelectricidad, el hidrógeno, la energía eólica y la solar.
Al asumir que la transición energética en el corto y mediano plazo sólo será posible hacia un contél de diversas fuentes de energía, se sugiere la necesidad, por un lado, de reducir los patrones de consumo contemporáneos, mismos que ya precisan de por lo menos un cuarto de planeda adicional a modo de poder mantenerlos sin afectar el equilibrio del planeta Tierra. Por otro lado, se llama entonces a reflecionar en torno a la planeación espacial-territorial contemporánea y sus características en términos de la dinámica y escala de flujo de materiales y energía. Para ello, se revisa específicamente el caso estadounidense de suburbia y su desbordamiento hacia México con el objeto de dilucidar potenciales alternativas respecto a nuevas modalidades arquitectónicas, urbanistas y productivas ecosocialmente más armónicas.

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18.8.09

REQUIERE PROBLEMA DEL AGUA SOLUCIÓN INTERDISCIPLINARIA Y PARTICIPACIÓN DE LA SOCIEDAD


Boletín UNAM-DGCS-485
Ciudad Universitaria.
México, 16 de agosto de 2009.
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·El inconveniente no radica en la cantidad, sino en la forma como se extrae del subsuelo; en la insuficiencia de tuberías, llaves y bombas, y en la falta de entendimiento del sistema hidrológico, dijo el investigador del IG de la UNAM, Joel Carrillo Rivera

·El secretario técnico de Proyectos Especiales del PUEC, Arsenio Ernesto González Reynoso, refirió que la condición actual tiene una base histórica; el problema de abastecimiento y distribución ha existido por décadas en una planicie naturalmente lacustre

·Gian Carlo Delgado Ramos, investigador del CEIICH, explicó que para el 2030 el consumo nacional del líquido se incrementará en 25 por ciento




En el Valle de México el problema del agua es complejo e histórico y requiere una solución interdisciplinaria con participación de los actores involucrados, incluida la sociedad, coincidieron especialistas de la Universidad Nacional.
La Tierra es un sistema cerrado, con la misma cantidad del recurso hídrico (1.4 mil millones de kilómetros cúbicos, de los que sólo 37 millones son dulces), pero con un creciente número de habitantes. Del agua asequible para el consumo, más de 90 por ciento, es subterránea, es decir, se encuentra en acuíferos.
Mientras, la superficial (ríos y lagos) aunque es importante para el ambiente, su menor presencia está sujeta a la lluvia y descargas del líquido subterráneo.
Para Joel Carrillo Rivera, investigador del Departamento de Geografía Física del Instituto de Geografía (IG), el problema no es de cantidad, sino de la forma en que se extrae del subsuelo.
"Mucha del agua que extraemos está ahí desde hace miles de años, tiempo en el que se movió desde su área de recarga, y hay que saber cómo extraerla. Entendiéndola, se pueden hacer maravillas, no sólo para un abastecimiento de calidad, sino para controlar efectos negativos en la superficie como la erosión, el secado de lagos, humedales y manantiales, y el hundimiento", acotó.
La disyuntiva no es sólo que la ciudad necesite agua, también radica en dónde, cómo, de qué calidad y bajo qué condiciones. La dificultad real es la insuficiencia de tuberías, llaves y bombas, y el poco entendimiento para usarla en forma armónica en su relación con el ambiente y funcionamiento. “Eso ha llevando a la situación que se vive”, sostuvo.
El secretario técnico de Proyectos Especiales del Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad (PUEC), Arsenio Ernesto González Reynoso, refirió que la condición actual tiene una base histórica. El problema de abastecimiento y distribución ha existido por décadas en una planicie naturalmente lacustre, donde el agua era abundante, pero fue desecada, los acuíferos explotados en forma ineficiente y, en consecuencia, el recurso hídrico es traído de otras zonas, como Lerma y Cutzamala.
En tanto, Gian Carlo Delgado Ramos, investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH), explicó que del monto de agua empleado a nivel mundial -que se duplica cada 20 años-, 85 por ciento es acaparado por el 12 por ciento de la población. Del total, 65 por ciento se destina a uso agrícola, 25 al industrial y 10 al humano.
"En México cambian ligeramente los porcentajes, pero la tendencia es similar; para 2030 el consumo nacional se incrementará 25 por ciento", subrayó.



El origen

"Del agua había nacido, y de agua era, la gran ciudad de Tenochtitlán. Diques, puentes, acequias, canales: por las calles de agua doscientas mil canoas iban y venían entre las casas y las plazas, los templos, los palacios, los mercados, los jardines flotantes, los plantíos. La conquista del agua empezó siendo una guerra del agua, y la derrota del agua anunció la derrota de todo lo demás. (…) Ahora, la ciudad de México muere de sed. En busca de agua excava. Cuanto más excava, más se hunde. Donde había aire, hay polvo. Donde había ríos, hay avenidas. Donde corría el agua, corren los autos", escribió Eduardo Galeano en su libro Espejos.
Desde la llegada de los españoles, recordó González Reynoso, la apropiación del territorio y la urbanización derivaron en la desaparición del sistema lacustre con el que habían coexistido los pueblos prehispánicos.

Entonces inició la "resolución" del "problema", a partir de obras de ingeniería como el llamado Tajo de Nochistongo, de 1607, que consistió en la construcción de un túnel que sacaría del Valle de México sus ríos más caudalosos, principalmente el Cuautitlán, y drenaría al mismo tiempo el lago de Zumpango; luego vino la desecación de los de Chalco y Texcoco, entre otros.
El coautor de ¿Guerra por el agua en el Valle de México?, expuso que en la época de Porfirio Díaz se cimentó el canal del desagüe, y en la de Gustavo Díaz Ordaz el drenaje profundo. Actualmente, se edifica el emisor oriente, con la misma lógica de evacuar el agua y proteger a la ciudad de inundaciones.
De ese modo, abundó, habría que entender que la “escasez” que se vive es artificial. Los primeros pozos que se hicieron en el centro de la metrópoli provocaron hundimientos; para que eso no ocurriera y hubiera agua se ideó el primer sistema de "importación" del líquido, desde Lerma, en el Estado de México.

Cuando esa zona fue insuficiente, se construyó, en diversas etapas, el sistema de suministro de Cutzamala, uno de los más grandes del mundo, "no sólo por la cantidad de agua que transporta, sino por el desnivel (940 metros) que vence. Está integrado por siete presas y seis estaciones de bombeo", se establece en el libro.
Al respecto, Carlo Delgado recordó que José López Portillo, encargado de inaugurar la obra en 1982, escribió: "Ya nos acabamos el Lerma. Ya estamos más lejos. Esto no puede seguir así. Es una monstruosidad traer agua de lejos, subirla a este valle, para sacarla después".
Tenía razón, en términos de infraestructura y energía, mover esa cantidad de agua a la ciudad es una locura, insostenible, opinó.

La construcción de ese sistema, indicó Joel Carrillo, no fue correctamente planteada, y lo único que hizo fue crear problemas adicionales, incluso económicos, sociales y culturales en las zonas que aportan el líquido, y propició el crecimiento desordenado de la zona metropolitana.
Hoy, añadió, se considera que el Cutzamala abastece a la Ciudad de México, lo que es falso. Según datos oficiales, se extrae el 80 por ciento del subsuelo de la propia urbe, de un total de 60 metros cúbicos por segundo, que es su caudal de abastecimiento. En tanto, de las presas del sistema, ubicadas en Michoacán y Estado de México llegan, en el mejor de los casos, ocho metros cúbicos por segundo.
González Reynoso añadió que no se previó que el agua superficial, como fuente de abastecimiento, es vulnerable a la variabilidad climática, lo que para términos prácticos no sucede con fuentes subterráneas. Ese sistema está en crisis porque los dos últimos años no ha llovido lo suficiente y las presas de entrada no han captado suficiente líquido.
Tampoco se debe perder de vista que en México la cuestión del agua se relaciona con un ordenamiento territorial “sin lógica”, precisó Delgado Ramos.
La mayor parte de la población se ubica en zonas semiáridas y con la mayor altitud; 20 por ciento del total se concentra en el centro del país. En contraste, la abundancia de agua superficial se halla en el sur-sureste, donde los habitantes y la actividad económica no son los más grandes. Tales desfases también se registran a escala regional y local, puntualizó.
Además, dijo el también economista y doctor en Ciencias Ambientales por la Universidad Autónoma de Barcelona, el problema del recurso hídrico es de clase; quienes tienen acceso es porque tienen mayores recursos para pagarlo o apropiárselo.
Las personas con bajo poder adquisitivo son las más afectadas, como en la delegación Iztapalapa del DF. Por lo menos 40 por ciento de los mexicanos que viven en pobreza o pobreza extrema, difícilmente tiene acceso al agua, ejemplificó.
Los expertos coincidieron que las diferencias entre regiones han sido resueltas a partir del paradigma de la ingeniería civil e hidráulica, de construcción de acueductos, presas, sistemas de captación y distribución, o de pozos cada vez más profundos.
No obstante, dijeron, hoy se requiere de una visión no sólo multidisciplinaria, donde arquitectos, ingenieros, hidrólogos o ecólogos hagan su parte, sino una interdisciplinaria, donde todos ellos interactúen y participen junto con la población que, en su mayoría, no reconoce el valor real del líquido, ni lo que se requiere para tenerlo al abrir la llave.


Las soluciones

A diferencia de otras partes del país o del mundo, donde por diversas razones se enfrenta el abasto de agua mediante un suministro racionado y el ahorro, en el Valle de México se ha aumentando la oferta, se construyen nuevas obras y se trae de más lejos. La lluvia se ha llegado a considerar una contrariedad, cuando podría captarse en cada casa un volumen que resolvería parcialmente el abasto.
Es necesario, primero, plantear el problema, porque de otro modo las posibles acciones no solucionarán la situación, expuso Carrillo Rivera, egresado de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura del Politécnico y doctor en Agua Subterránea por la Universidad de Londres.
Para González Reynoso, es necesario un cambio de paradigma, que vaya más allá del punto de vista de la ingeniería, donde la sociedad se autorregule y, con un mismo caudal asequible, el agua tenga mayor rendimiento, sea compartida con los ecosistemas y las poblaciones vecinas, a fin que perdure para las siguientes generaciones.
Según Carrillo Rivera, se pueden hacer compensaciones, manejo y gestión del recurso hídrico con la participación generalizada, para mejorar la situación actual. Además, no existe un programa de formación que permita, desde la niñez, formar conciencia de lo que se debe hacer.
Sobre el asunto, Delgado Ramos sostuvo que parte de la solución se basa en una nueva cultura o un nuevo contrato social en torno al tema, donde se garantice su acceso a toda la población y se limite el despilfarro.
Pensar en el problema es plantear una solución relacionada con la educación, con el ordenamiento territorial, la democratización, la apertura de canales de diálogo entre los actores, con buenas políticas públicas y su ejecución, agregó el investigador del CEIICH.
Una de las primeras acciones a tomar, refirieron los universitarios, puede ser la reparación de fugas, pero no sólo en casas, sino en redes primarias o de distribución, donde se estima que se pierde hasta 38 por ciento. Visto así, el sistema Cutzamala repone sólo un tercio de las fugas, y si éstas no existieran se tendría un caudal adicional.
Otra medida, opinó González, es la captación de agua de lluvia, intensa y abundante en esta zona, mediante el diseño de tecnologías que permitan almacenarla y distribuirla, como son las pequeñas presas en las partes altas de la urbe.
También, infiltrarla a los acuíferos para lo que se debe entender el ciclo hidrológico y aprovecharlo de manera racional. “Hasta hoy, cuando caen aguaceros, todo se va al drenaje y sale hacia Tula; ese caudal enorme podría ser aprovechado”, advirtió.
Joel Carrillo sostuvo que la recarga se da en áreas específicas dentro y fuera de la cuenca; es fundamental identificarlas y conservarlas mediante el pago por servicios ambientales; lo mismo debe hacerse con las áreas de descarga, que están desapareciendo, como Xochimilco y Chalco, donde comúnmente se producen hundimientos.
Todo el territorio nacional, acotó, está lleno de acuíferos; no obstante, el problema es la profundidad a la que se encuentran, la calidad del agua que contienen, y la extracción altamente ineficiente lo que ha redundado en los impactos ambientales.
De ahí la necesidad de saber cómo funciona para extraerla, de conocer cómo es su relación con otros componentes del ambiente para determinar no sólo cuál será la respuesta del líquido a la extracción, sino también predecir la respuesta de otros componentes del ambiente relacionados, como los ecosistemas, manantiales y humedales, dijo.
Otra acción puede ser reciclar el agua que se desecha, porque en la actualidad, por ser muy costoso, no llega ni al 10 por ciento, expuso Delgado. Además, limitar las grandes construcciones que contribuyen a los hundimientos y crear nuevas zonas verdes.
A eso se puede sumar la reforestación, la protección de manantiales y el rescate de ríos contaminados. En resumen, una estrategia integral de toda la cuenca.
Por último, los investigadores señalaron que el aumento de tarifas no resuelve el problema. Carrillo está de acuerdo con el cobro “justo” por el servicio del agua, pero a cambio de calidad.
En tanto, Arsenio González explicó que sólo después del Metro, el agua recibe el mayor subsidio. Como parte de una transformación cultural, el ciudadano debe ser corresponsable de cuidar el líquido y valorarlo.
El aumento de tarifas no resuelve el problema, pero genera más dinero para el manejo del sistema de la ciudad, y para lo tengan que quienes no acceden al servicio, puntualizó.
Gian Carlo Delgado recordó que existe la propuesta de cuotas por “bloques”, consistente en un pago mayor a mayor consumo. “No estoy de acuerdo con eso porque los que más derrochan son los que tienen más ingresos. No es una medida efectiva porque no limita el desperdicio”.
Por ello, propuso un mecanismo consistente en un “bloque” gratuito, es decir, proporcionar a la población una cantidad para necesidades básicas, y a partir de ese consumo aplicar tarifas, hasta un tope de consumo para evitar el despilfarro.
El consumo mayor no está en los hogares, sino en sectores como el agrícola e industrial que, incluso, tienen cuotas preferenciales “porque hay que incentivar la economía”; que la gente ahorre agua está bien, pero eso no es suficiente, concluyó.

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