20.11.14

OBTIENE UNIVERSITARIO PREMIO DE INVESTIGACIÓN DE LA AMC 2014, EN CIENCIAS SOCIALES

Boletín UNAM-DGCS-672
Ciudad Universitaria.
14:30 hs. 19 de noviembre de 2014
http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2014_672.html

• Se trata de Gian Carlo Delgado Ramos, del CEIICH, quien dijo que por ser una distinción que reconoce su trayectoria académica, es también un galardón para la Universidad
• Al ser el hilo conductor el tema ambiental y sus implicaciones sociales, el joven académico se enfrenta a una problemática intrínsecamente interdisciplinaria
Gian Carlo Delgado Ramos, del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, obtuvo el Premio de Investigación 2014, en el área de Ciencias Sociales, que otorga la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).
El galardón, instituido en 1961, es considerado el más importante que concede la organización y favorece a investigadores que no hayan cumplido 40 años de edad, en el caso de los hombres, y que realicen estudios de frontera.
Al respecto, Delgado Ramos señaló que por ser una distinción que reconoce su trayectoria académica, también es para el CEIICH y la Universidad Nacional, donde “he hecho el grueso de mi trabajo y recibido todo el apoyo”.
Esto corrobora la fortaleza que tiene la UNAM para instruir investigadores. “Me formé en el Colegio de Ciencias Humanidades plantel Sur y en la Facultad de Economía, y ahora me sumo a esta casa de estudios en otro orden completamente distinto, como investigador. Estoy contentísimo”.
El integrante del Programa “Ciudad, gestión, territorio y ambiente”, del CEIICH, explicó que desarrolla tres líneas de estudio, que se relacionan entre sí. Por un lado, el análisis del metabolismo socioeconómico o de los patrones de consumo que tenemos y, por otro, los problemas de acceso, gestión y usufructo asociados a esos recursos, vistos desde lo que se denomina ecología política.
Ambas líneas tienen sus vertientes específicas del aspecto urbano, lo que ha permitido analizar cómo las metrópolis tienen ciertos perfiles metabólicos, de dónde provienen sus recursos y si su obtención genera o puede derivar en conflictos como, por ejemplo, el caso del agua o los residuos en la ciudad de México.
El tercer eje de su trabajo se refiere al avance e implicaciones socioambientales y legales de las nuevas tecnologías, en especial de las nanociencias y la nanotecnología. Esta línea se vincula con las anteriores en lo referente al potencial de la ciencia y la tecnología en la solución de problemas a escala urbana o local, aunque también para prevenir riesgos indeseables.
Al respecto, organiza “Nanomex. Encuentro Internacional e Interdisciplinario en Nanociencias y Nanotecnología”, y edita la revista “Mundo Nano”, donde el lector tiene un acercamiento al tema desde la mirada de las ciencias naturales, sociales y exactas; las ingenierías y las humanidades. Ambos esfuerzos se llevan a cabo desde 2008, en alianza con el Centro de Nanociencias y Nanotecnología y el Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico, ambos de la UNAM.
Al ser el hilo conductor el tema ambiental y sus implicaciones sociales, el joven se enfrenta a una problemática intrínsecamente interdisciplinaria: no hay manera de enfrentar los retos actuales y futuros sin saber algo de ecología, biología, ciencias ambientales, economía y política, es decir, desde nociones propias de los campos híbridos del conocimiento.
Para él, los problemas socioambientales no se pueden mirar de manera integral desde otra perspectiva que no sea la propia de los sistemas complejos. “Compartimos el planeta y para cuidarlo se requiere una gestión colectiva de los bienes comunes y de la participación social, de la construcción de ciudadanía y la coproducción de conocimientos; que la gente comprenda los problemas, haga suyas las soluciones y sepa que en conjunto se pueden atender”.
Asimismo, recordó que uno de los grandes retos de la humanidad es precisamente ése, el ambiental, porque sin condiciones adecuadas es difícil imaginar la continuación de la vida. Si las trayectorias de cambio climático, erosión del suelo y afectación en los ciclos biogeoquímicos siguen las actuales tendencias, no habrá un futuro para la vida como la conocemos. Tal es su importancia, que “se trata de uno de los límites que se reconoce para el propio sistema de producción actual”.
Lo anterior es relevante para cuestiones urbanas, espacios que más consumen recursos. La superficie construida en el planeta es de alrededor de dos por ciento de la superficie no congelada, y ese pequeño porcentaje subordina al restante 98 para abastecer recursos o desechar sus residuos.
Para contribuir al avance de este tema en el país “comenzamos a empujar una discusión amplia sobre los retos de la ciudad en el siglo XXI, con el apoyo de la presidencia del Senado de la República. De ese modo, del 4 al 8 de mayo próximos, con expertos nacionales y extranjeros y con 11 temas –como gobernanza y economía urbana, uso del suelo y gestión del territorio, metabolismo y ecología política urbana, y ciudadanía, entre otros–, se presentarán diversos trabajos con el objeto de plantear balances y soluciones específicas.
El esfuerzo servirá para que los legisladores estén informados y tengan mejores herramientas encaminadas a la implementación de políticas públicas y toma de decisiones; ello sobre la base de hacer al conocimiento científico útil en la práctica, es decir, en la solución de problemas concretos.
Por ahora, las acciones emprendidas para tratar la cuestión socioambiental, climática y urbana no han sido suficientes. “A los intereses económicos de por medio se suma que en muchos países la política se entiende como política de gobierno y no como pública, en la que las personas sientan que son parte de la solución, una que sea ambientalmente flexible y socialmente más justa”.
Finalmente, dijo que la ciudad se debe transformar con la gente, hacer estrategias no sólo de “arriba hacia abajo”, sino de “abajo hacia arriba”, y plantear el uso del suelo y los proyectos de infraestructura con una visión más integral que trascienda las nociones meramente técnicas.

16.11.14

New Latin American Perspectives on Sustainable and Low Carbon Societies

Delgado Ramos, Gian Carlo., Manceho, Tania., y Rodríguez López. New Latin American Perspectives on Sustainable and Low Carbon Societies. Working Paper Series. No. 10. Klima Campus Hamburg / Universität Hamburg. Alemania. Octubre, 2014. ISBN: 1869-5485. pág. 76.
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Introduction

The last and Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) strongly recommends “substantial and sustained reductions” in the quantity of greenhouse gas emissions, if the global community does not want to risk an overstrain on the climate system (IPCC, 2013: 19). The discussion suggests that, better sooner than later, the quantity of carbon emissions should be reduced and that a new international mitigation framework is required (Cullenward and Wara, 2014; Newell et al., 2014). This mitigation literature sometimes includes the technical advice that a global coordinated response to the current situation should be understood in the context of the global uneven economic development.
The impacts of climate change could have serious implications for the quality of life of future generations. Warming temperatures, a higher frequency of extreme weather events, ocean acidification, and impacts on biodiversity are some of the forecasted manifestations of abnormal climatological changes that we might face. The discussion becomes increasingly complex because of its inter-temporal effects: Who is responsible for the greatest quantity of emissions causing climate change? When did climate change start? How should responsibility be measured and accounted for? How will this alter future life on the planet?
In this introductory paper after offering a short introduction on the contemporary studies concerning environmental and climate change, three dimensions of the mitigation debate will be highlighted. These dimensions account for the differences between the symptoms and impacts of climate change in the so called industrialized economies and developing countries, called here the Global North and Global South, respectively. The first section will address the environmental crisis literature, and the second section will examine food security studies. The third section will treat the ‘local’ aspect of climate change’s effects.
Next, the discrepancy between two different contemporary policies on carbon emissions will 1
be presented. First, we will briefly discuss the carbon markets as the Global North’s primary reaction to climate change (Kossoy et al., 2013). Then, we will introduce the perspective of the Global South by focusing on the Latin American example. In this section, the extractivist nature of these economies will be outlined. In section six, we will discuss the political and economic alternatives mainly formulated within the Latin American continent (see: Acosta, 2009a; 2009b; Delgado Ramos and Saxe-Fernández, 2004; 2011; 2013; Martinez Alier, 2002; Moncada Paredes, 2009).
The project of linking two different perspectives on carbon emissions treats some of the possible cooperative reactions to climate change at the transnational level. This goal was already adopted during the conference Sustainability and Empowerment organized in November 2012 by Tania Mancheno and Miguel Rodriguez Lopez at the Cluster of Excellence CliSAP (DFG EXC 177). Gathering together more than 45 researches from Latin America, Europe, and Asia, the conference offered the opportunity for discussion framed by an interdisciplinary and transdisciplinary exchange of ideas and perspectives. Over the course of four days, Critical Geographers, Economists, Social Scientists, Environmentalists, Historians, Mathematicians, and Architects discussed the different temporal and spatial dimensions, possibilities, constraints, and challenges of linking the categories of sustainable development, climate change, and civic empowerment.
The conference approached the concept of civic society from a transnational perspective. The conception of civic society included citizens, non-citizens, political parties, governments, indigenous peoples, and NGOs. Young researches were invited to present their state of the art research on singular or compared case studies and prognoses or meta-analyses on the Latin American continent. Through the discussion of critical theoretical approaches, empirical cases, and grassroots proposals, the conference analyzed the challenges posed to and by civic society regarding sustainability and empowerment. International social movements, the role of international institutions, organizations, and markets of CO2-certificates as well as global consumption patterns were analyzed as processes of empowerment and disempowerment for certain sectors of civic society.
In this context, this special issue publishes three original papers, which were selected and peer reviewed by a committee. In the first paper, Michelle Báez and William Sacher present the main ideas of “buen vivir” (or what has been formulated within the Andean-indigenous- communities as “well-being” or “good living”). The authors discuss the potentials an contradictions of this concept for the case of Ecuador and Bolivia. The second paper written by Philip Bedall and Achim Brunnengräber discusses the world of NGOs as a relevant civic actor in international decisions on climate change. Martin David and Steven Engler close this special issue with a case analysis of the international cooperation with local workers and an evaluation of the potential outcomes from such cooperation.

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Cambio climático, seguridad alimentaria y ciudades


Delgado Ramos, Gian Carlo. "Cambio climático, seguridad alimentaria y ciudades" en: Serbin, A., Martínez, L., Ramanzini, H., Jr. coord. ¿Atlántico vs. Pacífico?: América Latina y el Caribe, los cambios regionales y los desafíos globales. Cries. Buenos Aires, Argentina. 2014. pp. 567 - 598. ISBN: 9803171968.
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Introducción
Cerca del 14% de los gases de efecto invernadero (GEI) son atribuibles a la agricultura y entre el 17% y el 32% si se consideran los efectos del cambio de uso de suelo (Pelletier y Tyedmers, 2010). Dado que las dietas urbanas se han tornado cada vez más intensivas en agua y energía, sobre todo debido al aumento del consumo de carnes, lácteos y diversos alimentos procesados (véase más adelante), se puede sostener que los asentamientos urbanos modelan, en cierto sentido y medida, las dinámicas territoriales y los ritmos de las emisiones directas e indirectas asociadas a la alimentación, más allá de sus propias fronteras (Galloway et al, 2007; Gerbens-Leenes et al, 2010).
Reconocer tal situación ante el esperado aumento de la población mundial y los potenciales efectos del cambio climático y de su posible agudización, pero también frente a las fronteras ecológicas o a los límites de los ciclos biogeoquímicos del planeta, es elemental tanto por cuestión de seguridad alimentaria de las naciones, como de la seguridad de la población. El reto es ciertamente mayor en países donde el grueso de su población ya es urbana, y sobre todo, cuando se trata de países pobres, como los latinoamericanos.



18.9.14

Ciencia y tecnología, balance de su desarrollo civil desde América Latina

Gian Carlo Delgado Ramos
Visione LatinoAmericane
No. 11. Julio de 2014. pp. 81-101.
ISSN: 2035-6633
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Resumen / Abstract

Riconoscendo il ruolo della scienza e della tecnologia nello sviluppo delle forze produttive, l'autore presenta una rassegna dello stato attuale della competenza intercapitalista tecnoscientifica dando conto dell'emergenza di nuovi attori e della dipendenza dell'America Latina e dei Caraibi. Sottolinea la necessità di articolare un piano di un'innovazione alternativo con un progetto di Nazione di e per la gente, che a sua volta obbliga a definire cosa si intenda per sviluppo e a identificare i modi per realizzarlo, gli attori e le alleanze strategiche, le sfide, le tensioni e le contraddizioni. 



Reconociendo el rol de la ciencia y de la tecnologia en el desarrollo de las fuerzas productivas, el autor presenta una revisión del estado actual de la competencia intercapitalista tecnocientifica dando cuenta de la emergencia de nuevos actores asi como del caràcter dependiente de América Latina y el Caribe. Concluye advirtiendo la necesidad de articular cualquier plan alternativo de innovación a un proyecto de Nación de y para la gente, lo que a su vez obliga definir lo que se asume por desarrollo y a identificar las vias para hacerlo, los actores y alianzas clave, los retos, tensiones y contradicciones. 




Recognizing the role played by science and technology in productive forces development, the author offers an up-to-date review of the state of inter-capitalist techno-scientific competence, including the emergence of new actors and a review of the dependent nature of Latin America and the Caribbean. He underlines the need to link any innovative alternative plan to the construction of a national project by and for the people, which in turn forces the debate regarding our understanding of development and the ways to actually achieve it, the actors and key alliances needed, and the challenges, tensions and contradictions in play.



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9.8.14

Nexo Agua-Energía en la Zona Metropolitana del Valle de México - Impluvium

Gian Carlo Delgado Ramos
Impluvium. No. 2. Red del Agua UNAM.
México, D.F., Julio - Septiembre de 2014.
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Resumen

Se abre con una sucinta descripción de los retos de disponibilidad de agua frente al cambio climático de la Zona Metropolitana del Valle de México. A continuación se presenta desde una perspectiva metabólica el flujo de agua y sus dimensiones para posteriormente ahondar en estimaciones sobre el nexo agua-energía y consecuentemente en las aportaciones de gases de efecto invernadero tanto a nivel de la ciudad como de la zona metropolitana de estudio. Se concluye precisando la necesidad de una planeación metabólica integral.

Palabras clave: nexo agua-energía, metabolismo urbano, mitigación, cambio climático. 
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5.7.14

Extractivismo, ecología política y construcción de alternativas en América Latina

Gian Carlo Delgado Ramos
ALASRU. Nueva Época. 
Análisis Latinoamericano del Medio Rural.
No. 8. México, Mayo de 2014. pp. 17- 45.

Resumen
La noción de desarrollo suele asociarse casi exclusivamente al crecimiento económico, éste visto como precondición para cubrir las necesidades sociales. Sin embargo, mientras la economía ha crecido más de 20 veces desde principios del siglo XX a la fecha (la población lo ha hecho en poco más de 4 veces), persisten miles de millones de personas aún sin sus necesidades más básicas cubiertas; desde alimentación, energía, agua o servicios de salud; y esto no es exclusivo de los países periféricos, auqneu evidentemente sí mucho más pronunciado. Tomando nota de esto, el presente trabajo abre con una breve discusión teórico-conceptual sobre el rol de América Latina (AL) en la división internacional del trabajo y los modos en los que se expresan las dinámicas del capital y de dependencia en la región. Se presentan los actuales patrones de consumo de energía y materiales de la economía global y sus implicaciones para posteriormente indagar, empíricamente, el mencionado rol de AL. Se discute cómo es que el extractivismo y, en general, el carácter de economía de enclave-exportadora de AL, genera crecientes procesos de despojo y de afectación socio-ambiental, lo que a su vez ha desembocado en un mayor número de procesos sociales contestatarios. Se cierra con una reflexión a cerca de los rasgos que se consideran elementales en cualquier imaginario de futuro(s) alternativo(s) que se aleja(n) del desarrollismo y en cambio se centra(n) en la búsqueda del bien común.

Palabras clave: metabolismo social, ecología política, dependencia,

comercio desigual, alternativas, América Latina.

26.5.14

Ciudad, agua y cambio climático: una aproximación desde el metabolismo urbano.

Gian Carlo Delgado Ramos
Medio Ambiente y Urbanización
Vol. 80. No. 1. Instituto Internacional de Medio
Ambiente y Desarrollo - América Latina.
Buenos Aires, Argentina. 2014. pp. 95 - 123.
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22.5.14

Innovación, geopolítica y crisis.

Gian Carlo Delgado Ramos
PATRIA. Análisis Político de la Defensa.
Ministerio de Defensa Nacional del Ecuador
No. 2. Quito, Ecuador. Abril/Julio de 2014. 
ISSN 1390-843X pp. 122 - 144.
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Resumen

Reconociendo el proceso de “corporativización de la ciencia” propio del siglo XX, se presenta, para el caso de EE.UU., el rol de la innovación militar y dual, incluyendo el relacionado con la erosión de la competitividad en el ámbito de lo civil. Con tal antecedente, se analiza el actual estado de la competencia intercapitalista tecnocientífica y del gasto militar mundial con el objeto de mostrar la erosión verificada en la competitividad estadounidense y el arribo de China tanto en lo civil como en lo militar (con el relativo desplazamiento de Japón). Se evidencia así el incremento de las tensiones en lo que respecta a la competencia intercapitalista tecnocientífica global.


Palabras clave: Ciencia, Tecnología, Competencia intercapitalista, Estados Unidos, China.
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Introducción


El paso hacia lo que Ravetz (1971) denomina como proceso de “corporativización de la ciencia” se puede identificar a lo largo de la primera mitad del siglo XX, consolidándose hasta la Segunda Guerra Mundial. Tal corporativización, que en concreto fue de la ciencia y la tecnología, no alude por tanto al proceso de génesis propiamente fabril-industrial del siglo XIX, aunque desde luego ésta lo antece (léase al respecto Hobsbawm, 2000). Dicho de otro modo, la Revolución Industrial –clásica- desembocó siglos después en una corporativización de la tecnociencia que tendría fundamentos y rasgos similares a nivel global pero expresiones concretas a nivel nacional y regional.

La corporativización tecnocientífica se originó a partir de que la participación creciente del capital logró consolidar su dominio sobre el propio proceso de innovación de las fuerzas productivas, esto es, sobre su modalidad, su finalidad, y los medios para hacerlo. Para ello se requirió la conformación de una serie de relaciones de interés que abarcaron la esfera económica, la política, la intelectual y, ciertamente, la militar, produciendo impactos en todos los niveles, desde el espacial-territorial, lo cultural y hasta lo ético-moral. El proceso, que ha evolucionado y generado sinergias entre diversos actores y los intereses diversos que representan, desde entonces ha propiciado una peculiar atmósfera social dentro de las disciplinas científicas puesto que se opta por organizar una gran masa de fuerza de trabajo calificada para que realice tareas específicas a fin de que produzca el tipo de resultados para los cuales ha sido contratada: dígase esencialmente la acumulación de capital y de poder. La forma en que se establecieron las relaciones de poder y sinergias y cómo ésas evolucionaron, develan el rol que jugó el empresariado estadounidense en la primera mitad del siglo XX en la consolidación de la corporativización tecnocientífica de ese país para luego explicar cómo se entrecruzaron esos intereses civiles con los militares, y cómo estos últimos fueron tomando cada vez más peso, a tal punto que Melman (1972) llegaría a hablar de un “capitalismo de Pentágono”; esto es, de un Pentágono que se comporta como símil de una corporación, como la más potente de todas, pero que sin embargo opera en condiciones distintas (a las del mercado y su supuesta “mano invisible”).

Una de las ideas centrales que serviría para justificar lo anterior es que se trataba de un esfuerzo que debía ser mantenido y fortalecido de manera que se pudiera proteger a Estados Unidos (EE.UU.) de cualquier amenaza (interna o externa, real o imaginaria, en uno o varios escenarios de guerra simultáneos). En palabras de la Comisión de Energía Atómica, “este país no puede, en el interés de la seguridad, tener menos que las capacidades ofensivas posiblemente más fuertes en momentos de peligro nacional” (Atomic Energy Commission, 1971: 1015-16; McGrath, 2002: 161).
Advierte Melman (1972) que, desde 1950 y hasta mediados de 1960, se estableció una serie de regulaciones en el nivel de toma de decisiones de las principales fábricas, producto de la ampliación de contratos gubernamentales realizados por las agencias militares y la industria aeroespacial, bajo el precepto de la “maximización de costos”. Los diseños contractuales entre las firmas y los administradores del Pentágono sistemáticamente incluyeron los “sobrecostos” (y lo siguen haciendo) como parte rutinaria de su operación. El Pentágono se transformó en el principal cliente y administrador de las firmas de máquinas-herramientas, y la “maximización de costos” (en lugar de su minimización para maximizar beneficios) se instaló como la pauta de operación dominante en esa rama industrial.

Lo indicado se comprende mejor si se tiene presente que las firmas que operan dentro de la economía militar administrada por el gobierno federal comparten condiciones de operación inexistentes en la economía civil. Las ganancias están garantizadas de antemano ya que, en la mayoría de los casos, el producto fue vendido antes de ser elaborado, por medio de los programas de adquisición del Pentágono. La “ganancia” no se deriva de relaciones de “mercado”, sino gracias a “vinculaciones” de orden político-militar y administrativo (Melman, 1972). Esto no es otra cosa que un crecimiento económico parasitario puesto que supone la apropiación prioritaria de las rentas públicas y de la capacidad limitada de mano de obra calificada de esa potencia (Id., 6). No es casual entonces que a lo largo de la década de 1960 y 1970, el gobierno federal de EE.UU, gastara más de la mitad de sus ingresos fiscales en el financiamiento de guerras pasadas, presentes o futuras (Id., 82).

Queda evidenciado que la institucionalización de una economía de guerra desde entonces permanente en EE.UU. implica la consolidación de una conjunción de poderosas relaciones e intereses mutuos entre los centros públicos de producción de conocimiento, el alto aparato corporativo, el bélico-industrial, el Congreso y una enorme burocracia militar desde la que se realiza, todo en un tenor de creciente ascenso de la élite diplomático-militar. Por tanto, no es casual que para Melman:

“la operación de mayor envergadura del gobierno es el manejo de su economía militar por medio de una administración central. Más de 37.000 firmas industriales o divisiones de esas firmas y más de 100 mil subcontratistas operan bajo el control de una oficina de administración federal con cerca de 50 mil empleados. Probablemente, se trata de la administración industrial centralizada y estatal de mayor envergadura del mundo (Melman, 1972: 6).

El complejo militar industrial no depende del volumen de sus ganancias o de la estabilidad del valor del dólar, como sucede en la economía civil, sino del porcentaje del PIB que le sea asignado (Melman, 1972: 31). Desde luego, la magnitud de inyecciones de recursos públicos a lo militar (incluyendo la tecnociencia militar) tiene efectos o eslabonamientos productivos que impactan en la economía, el empleo, la sociedad y la política como un todo, aunque no todos estos aspectos son positivos pues no sólo está el negocio de las armas. La economía de guerra es mucho más compleja y no siempre la lógica económica es la que tiene más peso: en ocasiones, en contra de ésa y erosionando diversas facetas económico-sociales, se sostienen guerras o esquemas tecnocientíficos o productivos muy costosos pero que permiten acumular poder de decisión, consolidando con creces al propio complejo-militar-industrial, ello con todo y sus contradicciones e implicaciones. Ejemplo de ello es la acumulación de poder de sobreaniquilación nuclear que no tiene valor militar ni significado humano, en palabras de Melman (Id., 47), pero también excesivos gastos militares en el extranjero que se tornan un factor de peso en el déficit de pagos de EE.UU. (siendo la guerra de Vietnam un caso histórico claro).

Ese último elemento es muy importante pues su resolución –económicamente hablando- se encuentra en al menos una reducción considerable del componente militar y, por lo tanto, del complejo militar industrial como un todo. No obstante, la salida negociada por ese complejo ha sido la promoción de ventas de armas en el exterior, una medida que sólo resuelve momentáneamente dicha situación pero que al mismo tiempo acrecienta el problema pues en el fondo implica fortalecer y ampliar la actividad bélico-industrial del país.

La problemática del capitalismo de Pentágono, o del keynesianismo militar, radica entonces en que erosiona no sólo el aparato productivo y la economía misma, sino que además, impacta en otras facetas de la vida, por ejemplo, restringiendo el uso de recursos para satisfacer necesidades básicas. Y es que como advierte Melman, además del costo humano de la prioridad concedida a lo militar, se produce también un agotamiento industrial-tecnológico ocasionado por la concentración de mano de obra técnica y de capital en la tecnología militar y en la industria militar o dual. Así, y como producto de lo anterior, agrega que, a medida que la tecnología industrial civil se deteriora o no puede avanzar, disminuyen las posibilidades de empleos productivos para los norteamericanos (Melman, 1972: 8).

Rutas similares seguiría en su momento la URSS. Otros asumirían carreras armamentistas más modestas como el Reino Unido y, más recientemente, al parecer, también China (véase más adelante).




19.5.14

"Metabolismo Social y Ecología Política", programa de TV, CUAED-UNAM.


Invitados:

Gian Carlo Delgado Ramos, CEIICH-UNAM.
Mireya Imaz Gispert, PUMA-UNAM.
Lucia Álvarez Enríquez, CEIICH-UNAM.
Aleida Hernández Cervantes, CEIICH, UNAM.
Jorge Peláez Padilla, UACM.

México, D.F., Mayo de 2014.