18.8.25

La contaminación por plásticos, un amor tóxico aún sin resolver


Gian Carlo Delgado Ramos
El País - América Futura.
18 de agosto de 2025

En 2013, un documental sobre la contaminación por plásticos en las islas Midway, en el océano Pacífico Norte, tuvo en mí un efecto profundo. La historia que relataba sobre los albatros fue perturbadora, pues mostraba de manera cruda los impactos devastadores que tienen los plásticos en esas aves y los ecosistemas de los que dependen. Sus cuerpos simplemente están llenos de ese material. Y no son las únicas.
La contaminación por plásticos afecta cada vez más al planeta. De los 9.200 millones de toneladas que, se estima, se han producido, el 75% ya es basura que se degrada lentamente, tomando décadas e, incluso, siglos. Pese a ello, seguimos usando más y más plásticos, con una tendencia que sugiere que el volumen actual de 430 millones de toneladas anuales se duplicará en 2060.
La rapidez con la que se genera esta contaminación se debe a que dos terceras partes se usan en productos de vida corta o de un solo uso –como botellas y empaques–, y a su bajo nivel de reciclaje. Esta situación es cada vez más preocupante y se ha convertido en una historia de amor tóxico, como lo describe irónicamente Susan Frinkel en su extraordinario libro de 2011.
Los residuos de plástico afectan el aire, la tierra y los cuerpos de agua. Según datos de 2021 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), unos 13 millones de toneladas de residuos plásticos están acumulados en suelos, mientras que entre 19 y 23 millones son recibidos anualmente por los ecosistemas acuáticos. La generación de estos residuos y su permanencia en los ecosistemas se ha traducido en una mayor bioacumulación. Es decir, que fragmentos diminutos, como micro y nanoplásticos, se van acumulando en la sangre y tejidos de animales y seres humanos, incluyendo sus pulmones, hígado y cerebro. El resultado, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), va desde alteraciones en las funciones bioquímicas, hormonales y reproductivas, hasta una mayor incidencia en nacimientos prematuros o en las probabilidades de contraer enfermedades renales, cardiovasculares, respiratorias o incluso cáncer.

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